viernes, 18 de enero de 2013

REGLAS PARA HABLAR CON TU HOMBRE



REGLAS PARA HABLAR CON TU 

HOMBRE


Conversar no se les da tan natural como a nosotras, por eso te enseñamos la mejor manera de comunicarte con tu pareja
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Entre la mayoría de las mujeres existe una creencia, hipótesis, casi sentencia, que indica que a los hombres no les gusta hablar. Puede ser que en casos muy específicos de chicos antisociales esto sea cierto, pero en realidad, esa idea que nos hemos hecho de que ellos odian conversar es muy general y debería completarse de alguno de estos modos:
A los hombres no les gusta hablar tanto como a las mujeres
A los hombres no les gusta hablar de los mismos temas que a las mujeres
A los hombres no les gusta hablar sin llegar a una conclusión
A los hombres no les gusta hablar por hablar
Acotando la frase a situaciones más precisas, las cosas cambian. No es que los hombres sean seres primitivos que rechazan la interacción profunda con las mujeres y que por de fault rehuyen cualquier conversación; sino que nosotras no sabemos abordarlos como su naturaleza masculina requiere y por eso no muestran el interés que esperaríamos hacia nuestras “reflexivas” pláticas.
Piénsalo, así como hay personas muy sensibles o enojonas con las que podemos conversar tranquilamente siempre y cuando las abordemos como es debido, también existen ciertos lineamientos para aproximarnos a los varones y entablar una comunicación efectiva en la que ambos participemos.

Regla 1: Un tema a la vez

Sabemos que tienes muuuuuucho que decir, que te han pasado cosas en el trabajo, con tus amigas, que estás interesada en tomar un nuevo curso y que tu vecina ha estado echándote unas miradas muy venenosas; pero si mezclas tantos temas en una sola conversación y nunca terminas de hablar de uno de ellos, el pobre hombre se va a perder y comenzará a pensar en otras cosas mientras tu le das rienda suelta a tu lengua.
De acuerdo con el libro Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas, escrito por los esposos Allan y Barbara Pease, el cerebro masculino no tiene la misma capacidad para transmitir información que el de las mujeres y por eso los hombres prácticamente hace malabares cuando se enfrentan al  reto de seguir una conversación de varios temas al mismo tiempo. Como la situación les resulta muy frustrante, en la mayoría de los casos pierden el  interés y se sumergen en su propia mente.

Regla 2: No lo interrumpas

Las conversaciones entre mujeres suelen ser un forcejeo constante para ver quien toma la palabra. Difícilmente se respetan los turnos para hablar y las interrupciones están a la orden del día. Aunque para nosotras este dinamismo al conversar sea muy entretenido y natural, cuando los hombres interactúan ¡se turnan al hablar! Si acaso llegan a interrumpirse es porque la conversación se está tornando competitiva o francamente agresiva entre ellos.
Para las mujeres interrumpir, encimar diálogos y compartir nuestras ideas justo en el momento en que surgen, demuestra interés y entusiasmo por el tema; pero para los hombres ¡NO!
Allan y Barbara Pease afirman que si interrumpes a tu chico cuando platica contigo, se  sentirá ensordecido, abrumado y probablemente piense que eres muy mal educada o que estás minimizando sus ideas, así que evítalo.

 Regla 3: Sé directa

Las mujeres somos maestras de las sutilezas. Con un cambio en el tono de voz, una palabra dicha de cierta manera o una insinuación, por lo general comprendemos el significado oculto en las palabras; no obstante, esto sólo funciona entre chicas. Cuando queramos comunicarnos con nuestra pareja no debemos emplear un lenguaje indirecto, sobre todo si nuestra intención es que capte la idea inmediatamente.
Una de las razones por la que nuestro novio no hace las cosas que le pedimos o no responde nuestras preguntas claramente es porque no le comunicamos nuestros deseos de manera literal. En lugar de decirle:
1. “Quiero ir a al cine, vamos, ¿no?”
Probablemente decimos:
2.”¿Tienes ganas de ir al cine?”
En el primer caso, él seguramente respondera que sí, aunque no le apetezca mucho, ya que buscará complacerte. Después de todo le dijiste que quieres ir a ver una película.
En el segundo caso, él simplemente puede contestar. “No, no tengo ganas” porque no le ha pasado por la cabeza que tu pregunta era en realidad una invitación.

lunes, 10 de diciembre de 2012

La economía de la pareja según mi abuela


¿Quién paga qué, cómo organizamos los gastos, quién paga la comida del perro, quién paga la luz? Para mi abuela, sus primas, y varias otras mujeres que conocí, y conozco, la respuesta era sencilla: el marido es quien provee y se encarga de cubrir todas las necesidades.
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Sin embargo, conforme las generaciones más recientes comenzamos a adentrarnos más al mundo laboral, nuestro futuro económico no dejaba de ser muy claro para ellas, y al día de hoy sigo escuchando sus palabras: "Cuando te cases, tu dinero es tuyo; el hombre será quien deba proveer. No le digas cuánto ganas, ni uses ese dinero para la casa. Guárdalo para ti, es tuyo."
Así que sí, la filosofía económica de mi abuela era básicamente que aunque los dos miembros del matrimonio trabajaran, la mujer siempre debía ahorrar su dinero, porque era solo suyo, y no darle acceso al marido, y todo porque "si mañana pasa algo, siempre tendrás ese dinero tuyo".
Ok, sí, mi abuela fue una mujer que se dedicó a cuidar y educar a 5 hijos, mientras mi abuelo trabajaba para darles a todos en casa una mejor vida, pero viéndolo en retorspectiva sí vivía con una constante preocupación de qué sería de ella si algún día ese matrimonio "se rompía". Y además parecía manejar una filosofía de "lo tuyo es mío, y lo mío es mío."
Ok, va, podría entender esta idea bajo circunstancias muy específicas, pero tendríamos que elaborar una lista y exponer todas las variables, pero no estoy de acuerdo.
Yo quiero una pareja que entienda que si ambos trabajamos ambos entonces somos responsables también de la limpieza y orden de la casa; si yo ahorro todo mi dinero para que él provea, entonces él podría ahorrarse la "molestia" de lavar los trastes o limpiar la arena de los gatos. Quiero una pareja que quiera que estemos en en el mismo barco, navegando hacia el mismo lugar (aunque cada quien haciendo lo que hace mejor). Quiero una pareja en la que pueda confiar, con la que pueda hablar, cambiar de planes si no hay de otra, una pareja a la que no le tenga que "esconder" cuánto gano. Creo que una pareja como la que quiero debe de saber también valorar y cuidar mi dinero, y en conjunto buscar objetivos en común.
Pero sobre todo quiero un "Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío", porque por eso estoy compartiendo una vida, un sueño, unos planes y unas metas.
Ahora bien, el plan ideal, en mi caso es el siguiente: vivir el día a día con el sueldo de uno, y el otro sueldo ahorrarlo y enfocar ese dinero para planes más grandes. Ya dije que es un ideal, pero aunque todavía no nos "alcance" para vivir como nuestra meta mínima, el dinero es de los dos, mi metas profesionales son de los dos.
El por qué para mi es simple: si yo quiero igualidad entonces debo aceptar y actuar en igualdad. No me puedo imaginar siendo una feminista irreverente si exijo al otro lo que yo no estoy dispuesta a ceder. Además no vivo pensando en la posibilidad de que mi actual situación de pareja "termine" en dado momento, y no es que no exista la posibilidad, sino que como estoy convencida prefiero dedicarme a hacer todo lo posible porque funcione y enfocar mi energía e intenciones en ello.
Así que, estimada abuela, donde quiera que estés, sé que entiendes mi posición, mi decisión y mis acciones. Sé que tus circunstancias fueron diferentes a las mías, y por lo mismo también las dinámicas se van modificando. (El día que tenga hijos, volveremos a hablar del tema).
¿Tu cómo crees que debería ser la dinámica de la economía de una pareja?
@travesabarros

Fuente: Yahoo

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Shampús anticaspa, ¡despídete!


¿Cabello con caspa? Toma nota de nuestros trucos de belleza y haz del Shampú anticaspa tu mejor aliado.

Adiós a la caspaencosmopolitan.com.es
A todas nos encanta el aroma que desprende uncabello bonito y recién lavado, nos ayuda a mantener una actitud positiva, con energía y confianza. ¿Tienescaspa? ¡Horror!. Te ayudamos a acabar con ella con los mejores Shampús anticaspa y a evitar ladescamación de tu cuero cabelludo. Toma nota.

Un cabello sano y bonito

Estudios afirman que el 62% de las mujeres confían en su cabello cómo arma de seducción, por eso es clave mantener un pelo sano con un buen shampú anticaspa.
El cabello se descama, de la misma manera que la piel del cuerpo. Las células del cuero cabelludo se regeneran constantemente a un ritmo adecuado y las células descamadas desaparecen de forma invisible.
Debido a diferentes factores como una alimentación desequilibrada, puede suceder una  "hiperactividad" en este crecimiento, de manera que las células se desprenden formando grandes bloques o escamas que llamamos caspa. Este proceso puede conllevar que el cuero cabelludo se sienta tirante y que aparezcan picores.
Si es tu caso, no te preocupes, al menos un 50 % de la población padece de caspa en algún momento de su vida. Pero para que tu cabello siempre luzca sano y brillante, vamos a ponerle solución. La cosmética te ayudará mucho a que tu cabello vuelva a estar libre de caspa.


Fuente: cosmohispano

martes, 27 de noviembre de 2012

¡Él vive con sus padres!


¿Tu pareja sigue habitando la casa de su familia y no pareciera haber planes de emancipación a la vista? Te ayudamos a identificar la situación y ver qué podés hacer, o dejar de hacer

- Foto: Erivil
Por Flor Faragó.

Es una realidad que cada vez más hombres (de los que "arañan" los 30 y también los que ya los pasaron hace rato) ¡siguen viviendo en la casa con mamá y papá! Y el tema en cuestión va más allá de su situación económica, porque ellos son profesionales, tienen buenos ingresos y podrían independizarse. Si quisieran, claro. Entonces, ¿por qué no lo hacen? ¿Se trata del famoso síndrome de Peter Pan, es decir, de hombres que se niegan a dejar de ser chicos, que se rehúsan a crecer y a desprenderse del título de "hijos de" para convertirse en verdaderos adultos responsables? ¿O es más bien una cuestión de comodidad absoluta, sumada a la falta de compromiso y de proyectar un futuro de a dos? Muchas de nosotras nos sorprendemos cuando conocemos a un chico amoroso, amable, educado, todo marcha de maravillas y, de pronto, nos comenta, así como al pasar, que su domicilio ¡es la casa familiar! De más está decir que la noticia nos cae como un balde de agua fría. ¿Y ahora qué? ¿Cómo mantenemos la intimidad de la pareja? O, más preocupante aun, ¿qué futuro tiene nuestra relación en ese contexto? Porque al vernos en este baile, inmediatamente pensamos: ¡adiós a las veladas románticas!, ¡chau a dormir juntos en su cama!, ¿siempre voy a tener que jugar de local yo?, ¿tendrá intenciones de dejar la casa de los padres en algún momento?, ¿realmente quiere algo serio y a largo plazo conmigo? Son muchas preguntas, sí, pero no desesperes, porque no todas las situaciones son iguales, y hay que tener en cuenta cuál es la tuya para ver cómo podés remarla... o no.
El que lo hace por necesidad
Este es el caso más feliz porque engloba a aquellos hombres que no tienen aún el dinero suficiente para alquilar o comprar un departamento, pero que lo están ahorrando para irse cuanto antes de la casa de los padres. También integran este "grupete" los que se acaban de separar/divorciar de sus parejas y no tienen más remedio que volver a vivir, "por un tiempo", con sus viejos. Como sea, amiga, te recomiendo "alta" paciencia, porque vos sabés que el muchacho tarde o temprano va a despegar de ahí. Cuando realmente sientas que estás sin ganas de socializar con tooooda la parentela, sutilmente decile a tu chico que querés estar a solas con él, ¡vos sabés cómo!, y cuando te deprimas por la falta de un espacio, ¡pensá que pronto vendrán tiempos mejores!
El que es el típico "nene de mamá"
A estos hombres los conocemos todas, son divinos, caballeros, huelen bien, y con ellos te divertís muchísimo, hasta que... te llevan a su casa y resulta que no es suya, ¡sino que la comparten con la mamá y el papá! Y para colmo, tras varias visitas formales, ¡descubrís la relación que tiene con la madre! Ella le hace las milanesas perfectas, doradas, con limoncito y bien crocantes. En este caso, lo mejor es que converses con él e indagues si tiene alguna intención "próxima y real" de independizarse. Y no estaría de más hacerle saber que vos no sos como su mamá ni pretendés serlo. Es posible que esta charla funcione y descubras que el muchacho tiene potencial para "despegar" del nido familiar -y de su mamita-. Si es así, ¡bien por vos! Si no, pensalo mejor...
El que se "aprovecha" de la vivienda familiar
Es la situación menos afortunada de todas. Se trata de esos muchachos "ganadores", sexies, amantes de la fiesta y de la joda, que te seducen porque todas las chicas quieren estar con ellos, pero ¡sólo hasta que descubren que no viven tan solos como dijeron, sino en una especie de "anexo" de la vivienda familiar!

Siempre se puede elegir

No salir del "nido familiar" es una opción que nos protege y nos salva de responsabilidades. Independizarnos implica un contrato con uno mismo y con otro, ceder. Por eso, muchos hombres deciden seguir siendo "hijos". Pero ¿qué lugar puede haber ahí para una mujer? No hay mucho que puedan hacer por esos muchachos que no quieren crecer, pero hay muchos otros que decidieron ser hombres. La que elige sos vos.
Por la Lic. Andrea Pallisé, psicoanalista.

Fuente: revistaohlala